Los monasterios, moradas de la cultura occidental

El poder de las grandes abadías sigue latente en el territorio de Castilla y León.
Su importancia religiosa y económica de tiempos medievales se regenera al formar parte de unos de los atractivos turísticos monumentales más interesantes debido a su ubicación, coincidiendo siempre con conjuntos históricos, bellos espacios naturales o valles escondidos.
Muchos monasterios siguen anclados en los caminos que les vieron nacer, actualmente rutas de interés cultural como el Camino de Santiago o la Vía de la Plata. Estos conjuntos monacales se muestran al visitante en buen estado y son muchos los que siguen habitados por comunidades religiosas.
Entre sus muros se escribió buena parte de la historia de Castilla y León de todos los tiempos. Son templos sagrados, lugares de recogimiento y oración, moradas del espíritu y auténticas catedrales en miniatura. A pesar de su desaparición o declive, todavía el número de edificios que se mantiene en pie es muy numeroso.

Su estampa en el paisaje anuncia la profusa riqueza que se conserva en el interior: claustros, capiteles y ábsides guardan tesoros de incalculable valor.
Los conventos y monasterios son el testimonio artístico y cultural de todas las órdenes religiosas que los habitaron, recuerdo de aquel esplendor económico, social, cultural y religioso que les hizo poderosos en las actividades agrícolas y ganaderas hace un milenio.
Trinitarias, cluniacienses, cistercienses, franciscanos, teresianos... todas las órdenes siguen custodiando las piedras sobre las que se edificó la cultura occidental y en muchas ocasiones mantienen la actividad hospedera.